Vivir con poliquistosis renal

La poliquistosis renal tiene un gran efecto negativo en la vida de los pacientes, y puede afectar a familias enteras.

La poliquistosis renal autosómica dominante (Autosomal Dominant PKD), una forma de poliquistosis renal, a menudo no se manifiesta hasta la edad adulta. Por eso, los padres pueden transmitir, sin saberlo, la enfermedad a sus hijos. Esto puede causar un gran sentimiento de culpa y ansiedad.

En la poliquistosis renal autosómica recesiva (Autosomal Recessive PKD), las familias deben hacer frente a la conmoción de un recién nacido afectado por una enfermedad con potencial para limitar la calidad de vida.

La poliquistosis renal puede suponer una enorme carga emocional y física en la vida diaria de los pacientes, afectando de forma negativa a familias, relaciones y vida social. A esto hay que sumarle el dolor persistente y debilitante.

Con poliquistosis renal autosómica dominante, los riñones pueden llegar a cuadriplicar el tamaño de un riñón sano y pesar hasta cien veces más, lo que puede provocar la expansión del estómago. Esto puede llevar a una vida debilitante de fatiga, dolor crónico e insuficiencia renal.

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